
Trump advirtió que Delcy Rodríguez pagará “un precio muy alto” si no coopera con la transición de Venezuela
El mandatario estadounidense envió un mensaje directo a la dirigente
El mandatario estadounidense envió un mensaje directo a la dirigente que fue ratificada por los organismos judiciales venezolanos para ejercer la jefatura del Estado tras la detención de Nicolás Maduro. El escenario institucional en Caracas atraviesa un proceso de reconfiguración mientras Washington proyecta intervenir en la gestión de las reservas de crudo y las condiciones de la administración estatal.
Para empezar, el traslado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, hacia la ciudad de Nueva York tras un operativo de gran escala alteró de forma definitiva el orden político en la región. El dirigente permanece bajo custodia en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn donde deberá responder ante un tribunal de Manhattan por cargos vinculados al narcotráfico y al uso de armamento pesado.
Ante la ausencia de la máxima autoridad del Ejecutivo, el Tribunal Supremo de Justicia dispuso que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma las facultades de la presidencia interina, una determinación que contó con el aval inmediato de las fuerzas de seguridad del país sudamericano.
Por otro lado, la administración de Donald Trump planteó una estrategia que combina la presión diplomática con objetivos económicos precisos sobre el territorio venezolano. El presidente republicano advirtió que si Rodríguez “no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”.
Trump manifestó que su intención es que los Estados Unidos ejerzan una tutela sobre la nación y afirmó que su país “gobernarará el país” hasta que se concrete una “transición juiciosa”, lo cual incluye el control operativo de las reservas de petróleo, principal activo de la economía que Rodríguez supervisa desde hace años.
Un uniformado avanza entre las ruinas humeantes que dejaron los bombardeos sobre la capital venezolana
En relación con el despliegue diplomático, el secretario de Estado, Marco Rubio, introdujo un matiz de expectativa al afirmar que evaluarán el desempeño de la nueva presidenta interina en función de sus próximas decisiones.
Aunque Trump había asegurado previamente que Rodríguez estaba dispuesta a “hacer lo que consideramos necesario para hacer Venezuela grande otra vez”, Rubio aclaró que la legitimidad de cualquier interlocutor dependerá de la voluntad que demuestre para ajustarse a las exigencias externas. Esta postura genera una zona de incertidumbre sobre si la gestión de Rodríguez será reconocida como un gobierno autónomo o si será tratada simplemente como una administración de carácter transitorio bajo vigilancia internacional.
Simultáneamente, la respuesta desde Caracas buscó establecer un límite a las pretensiones de la Casa Blanca a través de un discurso de resistencia soberana. Delcy Rodríguez rechazó de plano las interpretaciones que la ubicaban en una posición de entrega de recursos y aseguró que su gestión se centrará en la defensa de los recursos naturales de su país.
La mandataria interina exigió la liberación inmediata de Maduro y afirmó que “nunca más seremos una colonia”, lo que tensiona la narrativa de cooperación que el gobierno estadounidense intentó proyectar tras las primeras reuniones de seguridad.
Para concluir este ciclo de advertencias, el presidente Trump vinculó la situación en el Caribe con una visión global de expansión de la influencia de su país, mencionando incluso su interés por el territorio de Groenlandia porque “la necesitamos para defensa”. Esta declaración sugiere que el caso venezolano forma parte de un tablero geopolítico más amplio donde las fronteras y las jerarquías políticas están sujetas a una revisión constante.
El futuro inmediato de la región queda entonces supeditado a la capacidad de Rodríguez para maniobrar entre la presión militar externa y la necesidad de mantener el control interno de una estructura estatal que aún se encuentra procesando la caída de su líder histórico.