
Roma para los turistas y para los romanos
El vendedor ambulante convierte su brazo en un perchero para bolsos de lujo falsificados, y procura no alejarse del bebedero que tiene al lado. El lugar es ...
El vendedor ambulante convierte su brazo en un perchero para bolsos de lujo falsificados, y procura no alejarse del bebedero que tiene al lado. El lugar es demasiado estratégico con el masificado Panteón de fondo. Un oasis de agua fresca al que vecinos y turistas acuden como abejas de colmenas. Y hoy, para variar, hace muchísimo calor en el centro de Roma. La gente camina y camina, y se defiende del sol infernal y como puede. Los asiáticos avanzan con sus paraguas negros. Los estadounidenses posan con sus gorras de béisbol y gafas de rockeros. Los locales, apresurados, van vestidos de pies a cabeza con ropa de lino, y se desperdigan por la ciudad sin dejar de quejarse por las altas temperaturas.