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Nota de Opinión: Exportamos asado, importamos paciencia

La carne volvió a subir en Misiones

Nota de Opinión: Exportamos asado, importamos paciencia

La carne volvió a subir en Misiones

Febrero 2026
Febrero decidió no sorprender a nadie y arrancó con otro aumento. Esta vez, nuevamente, la protagonista es la carne vacuna. En Misiones, el kilo registró en los últimos días una suba cercana al 5%, impulsada —según la explicación oficial del manual— por la menor oferta de hacienda y el empuje de las exportaciones, sobre todo después del acuerdo con Estados Unidos.


Traducido al idioma cotidiano: hay menos vacas para los de acá, pero suficientes para los de afuera. Porque mientras en los barrios se achica la parrilla, el asado cruza fronteras sin escalas. Prioridades del libre mercado.
En las carnicerías, el impacto es inmediato y sin maquillaje: la gente compra menos, pregunta más y se va rápido. El consumo se retrae, los cortes “populares” pasan a ser “especiales” y el cerdo y el pollo asumen el rol de salvavidas. La carne vacuna, mientras tanto, empieza a cotizar como si viniera con certificado de exportación incluido.


Desde el sector explican que el aumento responde a “condiciones del mercado”. La calle, en cambio, lo dice más simple: faltan animales… porque ahora conviene alimentar a los yanquis barato. Total, acá siempre se puede ajustar un poco más. El bolsillo, al parecer, es infinito.


La consecuencia no sorprende: la carne vuelve a empujar la inflación de alimentos y pega de lleno en la mesa diaria. Aunque, según el INDEC, la inflación cede. Debe ser en algún lugar donde el kilo de carne no se paga. En la heladera, claramente, no.
Así, en nombre del libre mercado, febrero avanza con una paradoja bien argentina: exportamos asado, importamos paciencia. Y mientras las estadísticas sonríen, el mostrador vuelve a recordarnos quién manda de verdad.