
Las vacaciones, un lujo:
4 de cada 10 argentinos no les alcanza ni para una escapada corta
El descanso y las vacaciones dejaron de ser un derecho accesible para amplios sectores de la sociedad argentina y pasaron a convertirse en un nuevo factor de desigualdad social. Así lo revela un estudio reciente de Zentrix Consultora, que indica que 4 de cada 10 personas no tienen dinero ni siquiera para realizar una escapada corta durante el verano.
“Detectamos un conjunto de cosas, pero este es el dato más llamativo. En la encuesta dimos varias opciones y es llamativo que casi el 40% respondió que no tiene dinero ni siquiera para una escapada corta”, explicó Claudio Montiel, especialista en estadísticas y director de Zentrix Consultora,
El relevamiento se inscribe en un contexto más amplio de deterioro del poder adquisitivo y transformación de la percepción social. Según el monitor de diciembre de la consultora, casi el 55% de los encuestados se percibe como parte de la clase media o media-baja, una tendencia que se viene profundizando desde hace tiempo.
“Este monitor lo venimos haciendo hace un tiempo y estamos viendo que se está perdiendo esto de la clase media. Vamos observando una percepción cada vez más fuerte de pertenencia a clases sociales más bajas”, señaló.
La dificultad para llegar a fin de mes también se refleja en el mundo laboral. Montiel remarcó que, ante salarios que no alcanzan, el multiempleo aparece como una estrategia de supervivencia. “El 78% de las personas dicen que el salario no le está ganando a la inflación”, detalló.
En ese marco, la imposibilidad de vacacionar no es un fenómeno aislado, sino la consecuencia de un año económico “muy complejo para la micro y para el bolsillo diario”.
“El dato emergente es este: 4 de cada 10 personas no se van a tomar vacaciones, pero hay un trasfondo detrás, una percepción de clase social más baja y de que el sueldo no alcanza para llegar a fin de mes”, explicó el especialista.
A este escenario se suma un fuerte descreimiento en las estadísticas oficiales. Según Montiel, desde el año pasado en la consultora notan un enorme descreimiento del INDEC: 6 de cada 10 personas dicen que no creen en los datos de inflación.
La combinación de salarios retrasados, multiempleo, pérdida de identidad de clase media y desconfianza en los indicadores oficiales configura un panorama en el que el descanso dejó de ser una pausa necesaria para convertirse en un privilegio, profundizando las brechas sociales en la Argentina actual.