
La justicia de EEUU avaló la nacionalización de YPF por el kirchnerismo que cuestiona Milei
La entonces presidenta Cristina Kirchner en Las Heras, Santa Cruz en 2014
Acosado por las denuncias de corrupción y por la malaria económica, el gobierno festejó el fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York que avaló la nacionalización de YPF durante el gobierno de Cristina Kirchner. En plan esquizofrénico, Javier Milei criticó la nacionalización pero celebró la decisión de la Corte que anuló el pago de 16 mil millones de dólares ordenado por la jueza de primera instancia. Así, la justicia norteamericana avaló la nacionalización de la petrolera por el kirchnerismo que critica Milei. La expresidenta y su exministro, Axel Kicillof, festejaron el fallo judicial y recordaron que lo único que funciona bien en el gobierno libertario se debe a una medida que tomaron ellos.
Lo esquizofrénico del caso fue que, mientras en Argentina, Milei atacaba con ferocidad al gobernador Axel Kicillof y criticaba la nacionalización de YPF, en Estados Unidos, los abogados que representaban al gobierno, hacían todo lo contrario y defendían la nacionalización. La mezquindad política de Milei pudo inclinar en contra del país la decisión judicial.
“Vinimos a limpiar judicialmente las cagadas de Kicillof” dijo Milei como punto cúlmine de la incongruencia. La nacionalización de YPF decidida por Cristina Kirchner y ejecutada por el ahora gobernador de Buenos Aires y exministro de Economía, salvó al gobierno de Milei de la escasez de dólares. Si la petrolera seguía en manos de los españoles, nunca se habrían descubierto ni explotado los yacimientos de Vaca Muerta que convirtieron al país en exportador de hidrocarburos.
La expresidenta destacó que la decisión de recuperar “nuestra soberanía energética fue estratégica (…) Hoy podemos decir con orgullo que Argentina tiene superávit de miles de millones de dólares en la balanza energética”.
Incongruencias en continuado, los dos protagonistas que deberían ser reconocidos por la nacionalización de YPF sufren la persecución del gobierno. Milei castigó a la provincia que gobierna Kicillof y le esquilmó 15 millones de millones de pesos que la provincia reclamó en la Justicia. La expresidenta, gracias a la cual el país recibe miles de millones de dólares, sufrió el ensañamiento judicial con decenas de denuncias inconsistentes pero con gran ruido mediático. Condenada por conjeturas sin pruebas, se le imponen condiciones cada vez más injustas a su prisión domiciliaria.
La decisión de la justicia norteamericana llegó cuando el gobierno estaba contra las cuerdas. Los medios corporativos evitarán mencionar el mérito del kirchnerismo en ese tema y tratarán de sustraer el interés de la sociedad de los casos de corrupción que involucran al Presidente y a su jefe de Gabinete y vocero. El gobierno quedó sin respuestas creíbles ante las denuncias de corrupción a lo que se sumó el malestar por la economía.
Mientras Milei inventaba diálogos consigo mismo en X sobre la inflación, encerrado en la quinta de Olivos, millones de personas se movilizaron el 24 de marzo en todo el país para repudiar a la dictadura pero al mismo tiempo como expresión de un hartazgo creciente con el gobierno.
Los libertarios trataron de sostener a Manuel Adorni que, afronta las denuncias con su cara de “yo no fui”. Hicieron una conferencia de prensa con escenografía y la presencia de varios ministros. Pero fue una demostración de debilidad y terminó con un portazo. Es difícil que el gobierno le perdone por provocar el destape de la caja de Pandora de la estafa con $LIBRA que hunde al presidente Javier Milei.
No se trata de “indicios” sin pruebas concretas como los que se argumentaron para condenar a Cristina Kirchner. En el caso de la estafa con $LIBRA, millones de argentinos fueron testigos de la participación de Milei a través del famoso mensaje en las redes. Como la mayoría no entiende de criptomonedas y la estafa no involucraba dinero del Estado, no tuvo demasiado impacto en la sociedad. Pero una estafa es una estafa con dinero privado o público y, en este caso, se utilizó la figura presidencial para cometerla.
Las denuncias contra Adorni son más barriales. No hace falta ser criptochanta para entenderlas. Enriquecimiento ilícito, propiedades que exceden sus ingresos, una esposa “coaching ontológica” con contratos millonarios con empresas públicas.
Los estafadores no tienen cara de estafadores y se presentan como los campeones de la inocencia. Los vendedores de buzones tienen cara de “yo no fui”, de pibitos abandonados en la infancia o de frikis incapaces de meter gato por liebre. Lamentablemente todo indica que la mayoría de los argentinos ha caído en un cuento del tío de dimensiones grandiosas.
Adorni ha sido vocero, reflejo, cara pública del gobierno. Representó la confianza, la supuesta honradez oficial. Con la caída de Adorni se debilitó el relato, el verso, el cuento del tío del no venimos de la política y viva la libertad carajo, que devastó el bolsillo popular.
La foto del viaje a Punta vino de dentro, sospechan. Miran a Santiago Caputo que perdió varios casilleros en su puja con Karina Milei. Pero la caída de Adorni arrastró a todos, como diría Maradona: se les escapó la tortuga. Explotó la criptoestafa con el celular de Mauricio Novelli, otro personaje con cara de “yo no fui”, que fue empleador de Milei, socio de Hayden Davis, amigo de Demian Reibel, el exjefe de asesores que debió renunciar a Nucleoeléctrica S.A. por denuncias de sobreprecios en las contrataciones, y de Sergio Morales, “asesor oficial de Web3/blockchain de Javier Milei” que debió renunciar a la Comisión Nacional de Valores por la estafa $LIBRA, y de Manuel Terrones Godoy, que enseñaba a ganar plata con videojuegos.
El fiscal Eduardo Taiano cajoneó el celular de Novelli hasta después de las elecciones de octubre. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, integrante destacado del Partido Judicial, tendrá que buscar la forma de tratar de invalidad el contenido del celular como pretende Novelli.
El gobierno intentó cambiar de tema pero está en un punto donde los temas que se incorporan, en vez de desviar la atención, se suman al desgaste. La masividad de la marcha del 24 de marzo expresó ese hartazgo. Fue el rechazo a la dictadura, fue la defensa de los derechos humanos, pero también fue la caída de la economía, la inflación que volvió a trepar, la corrupción y la intervención del país en una guerra lejana.
El intento de cambiar la ley de glaciares entró en mal momento. La imagen positiva del gobierno y de Milei cayeron en picada. Las declaraciones del ministro de Economía Luis Caputo de que la gente se desespera por comprar casas y autos y las de Milei sobre un crecimiento del consumo, les toman el pelo a sus compatriotas. La gobernabilidad se sostiene en alianzas legislativas y el respaldo de varios gobernadores extorsionados con fondos que les corresponden.
La mayoría de los países, incluidos Chile y Dinamarca, tienen normas de protección a los glaciares. En Argentina constituyen la fuente de agua potable para siete millones de argentinos. Las provincias andinas, cuyos legisladores respaldarían la destrucción de los glaciares, son representantes de esos siete millones.