
El Niño en Misiones ya genera pérdidas millonarias: el desvío por la ruta 12 cuesta casi $300 millones diarios solo en combustible
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La interrupción del tránsito sobre el puente del arroyo Piray Guazú, en Eldorado, expone el impacto económico de las inundaciones provocadas por El Niño en Misiones. El recorrido alternativo agrega 180 kilómetros por vehículo y obliga a transportistas, empresas y particulares a afrontar un mayor consumo de combustible. Con los datos de tránsito de Vialidad Nacional y los precios actuales de los combustibles, el costo adicional podría acercarse a los $300 millones por día, sin contar las demoras, las pérdidas comerciales ni los daños a la infraestructura.
La emergencia hídrica en Misiones empieza a traducirse en una factura económica que excede los daños directos provocados por el agua. La interrupción de la circulación sobre el puente del arroyo Piray Guazú, en la localidad de Eldorado, constituye uno de los ejemplos más concretos de cómo las inundaciones afectan la actividad productiva, el transporte de mercaderías y la movilidad cotidiana.
El problema adquiere una dimensión particular por la importancia de la ruta nacional 12 como corredor de circulación en el norte provincial. El corte obliga a modificar los desplazamientos habituales entre localidades y a utilizar un desvío por Dos de Mayo y San Pedro, con un incremento considerable de las distancias recorridas.
El caso más ilustrativo es el trayecto entre El Alcázar y Eldorado. En condiciones normales, el recorrido por la ruta 12 es de aproximadamente 50 kilómetros. Con la interrupción del puente, el trayecto alternativo alcanza los 230 kilómetros. Son 180 kilómetros adicionales por viaje, una distancia que repercute directamente sobre el costo del combustible y, en el caso del transporte comercial, sobre la estructura de costos de las empresas.
Un costo adicional cercano a los $300 millones por día
La magnitud del impacto puede estimarse a partir de tres variables: la cantidad de vehículos que circulan por la ruta, la distancia adicional que deben recorrer y el consumo de combustible de cada tipo de unidad.
De acuerdo con los datos de Vialidad Nacional, el tránsito promedio sobre ese corredor es de unos 5.000 vehículos diarios, de los cuales el 25% corresponde a camiones pesados. Esto equivale a unos 1.250 camiones y 3.750 automóviles y otros vehículos livianos por día.
Para calcular el costo adicional se consideran los 180 kilómetros que deben recorrerse de más, un consumo promedio de siete litros de nafta cada 100 kilómetros para un automóvil y de 35 litros de gasoil cada 100 kilómetros para un camión. A su vez, se toma como referencia un precio de $2.300 por litro de nafta, como promedio entre las variedades súper y premium, y de $2.400 para el gasoil.
La cuenta arroja un resultado cercano a los $298 millones diarios en combustible adicional. La cifra se aproxima a los $300 millones y permite dimensionar el costo que genera una interrupción vial de estas características, incluso antes de incorporar otros efectos económicos.
Se trata de una estimación teórica que supone que los 5.000 vehículos diarios deben utilizar el desvío y que los consumos y precios indicados se mantienen constantes. No representa una medición de pérdidas efectivamente registradas ni incluye el costo total de operación de los vehículos.
El transporte de cargas, entre los más afectadosLa incidencia de los camiones es especialmente significativa. Aunque representan una cuarta parte del tránsito considerado, su mayor consumo de combustible hace que concentren alrededor del 63% del gasto adicional estimado.
Cada camión que debe recorrer 180 kilómetros extra consume unos 63 litros adicionales de gasoil. A un precio de $2.400 por litro, eso representa un desembolso de $151.200 por unidad, únicamente en combustible.
Para las empresas de transporte, ese costo se suma a otros componentes operativos: el desgaste de neumáticos y componentes mecánicos, el mantenimiento, las horas adicionales de conducción y la reorganización de los recorridos. También puede afectar la planificación de las entregas, los tiempos de abastecimiento y la utilización de las unidades.
En una provincia como Misiones, donde las distancias, la conectividad vial y el transporte por carretera son factores centrales para la actividad económica, estas alteraciones pueden trasladarse a distintos sectores. La industria forestal, la producción agropecuaria, el comercio y la distribución de mercaderías dependen de una circulación fluida para sostener sus operaciones.
Los vehículos livianos también afrontan un costo adicional considerable. Para un automóvil que consume siete litros cada 100 kilómetros, recorrer los 180 kilómetros extra demanda 12,6 litros adicionales de nafta, equivalentes a $28.980 por viaje con los precios utilizados en esta estimación.
Una cuenta que crece con cada día de interrupción
El efecto económico del corte no se limita al gasto adicional de cada vehículo. Su duración es determinante para dimensionar la pérdida acumulada.
Si se mantuviera el tránsito promedio considerado y todos los vehículos debieran utilizar el recorrido alternativo, el costo incremental de combustible podría superar los $2.000 millones en una semana.
Estos valores permiten distinguir entre el costo diario que genera el desvío y las pérdidas acumuladas desde el comienzo de la interrupción. Para establecer cuánto dinero se perdió efectivamente hasta hoy sería necesario conocer desde qué momento rige el corte y cuántos vehículos utilizaron el camino alternativo durante ese período.
Más allá del combustible: el costo económico de la emergenciaEl gasto adicional en combustible es uno de los componentes más fáciles de cuantificar, pero no agota el impacto económico de las inundaciones. Las demoras pueden reducir la productividad del transporte, generar incumplimientos en los plazos de entrega y aumentar los costos logísticos de las empresas. En actividades que dependen de insumos, mercadería perecedera o cronogramas de producción, los efectos pueden ser todavía mayores.
A ello se suman los daños que el fenómeno hídrico pueda haber provocado sobre caminos, puentes, alcantarillas y otras infraestructuras, cuya reparación representa un costo para el Estado y puede requerir inversiones extraordinarias. La interrupción de la conectividad también afecta a los habitantes que deben trasladarse por razones laborales, comerciales, educativas o sanitarias.
Sin un relevamiento integral de esos perjuicios, no es posible determinar el costo económico total de la inundación en Misiones. Sin embargo, el cálculo del desvío sobre la ruta 12 ofrece una referencia contundente: solo el combustible adicional podría representar casi $300 millones por día bajo los supuestos utilizados.
La cifra evidencia que el costo de una emergencia hídrica no se mide únicamente por las viviendas afectadas o los daños visibles en la infraestructura. También debe contabilizarse el impacto sobre la circulación, la producción y la logística. Cuando un corte obliga a multiplicar por más de cuatro la distancia entre dos localidades, la emergencia deja de ser exclusivamente vial y se convierte en un problema económico de alcance regional.
Fuente: Misiones Online
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