
Despidos en el INYM:
“Nos descartaron como si fuéramos un pedazo de papel”, expresó una de las afectadas
Pamela Vigo, una de las trabajadoras despedidas del INYM, relató cómo fue notificada su desvinculación junto a otros empleados con hasta 22 años de antigüedad. Denunció irregularidades en el proceso, impacto humano y advirtió que iniciarán acciones legales individuales y colectivas.
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) avanzó a fines de diciembre con las notificaciones formales de despido a parte de su personal, en el marco de la Resolución 152/15. Las comunicaciones se realizaron el martes 30 de diciembre y alcanzaron, hasta el momento, a 21 trabajadores, varios de ellos con extensas trayectorias dentro del organismo.
Según la información a la que accedió este medio, la nómina incluye empleados con entre 4 y 22 años de antigüedad, lo que vuelve a poner en foco el impacto laboral y humano de la medida adoptada por la conducción del INYM, en un contexto de profunda crisis en la cadena yerbatera tras la desregulación del mercado.
Entre los trabajadores ya notificados figuran Darío Fernández (10 años), Gustavo Miño (15), Víctor Comparin (18), César López (18), Roberto Vargas (20), Matías Ramos (10), Roberto Brunet (4), Marcelo Cuevas (15), Sabine Netter (22), Mario Fusz (20), Rosario Rivero (7), Fabricio Flematti (13), Paula Hassan Lezcano (8), Luis Alvez (20) y Pamela Vigo (10). De acuerdo a fuentes internas, el listado total asciende a 21 personas, aunque el resto aún no fue notificado formalmente por encontrarse de vacaciones o con licencia por enfermedad. Sin embargo, sus nombres figuran en el anexo 2 de la Resolución 152/15.
Una de las voces que decidió romper el silencio fue Pamela Vigo, quien describió el impacto emocional de la medida. “Nos tiene muy angustiados, somos 21 personas, hay 21 familias detrás nuestros. Así que imagínense ustedes la situación por la que estamos atravesando. No es para nada fácil”, expresó.
Al reconstruir cronológicamente los hechos, relató cómo se desarrolló la jornada del 30 de diciembre dentro del organismo. “Para nosotros los trabajadores no había nada fuera de lugar, nada raro. En un momento, en mi oficina habíamos cinco personas y mi jefe recibe un mensaje y nos dice que cuatro personas teníamos que subir al tercer piso, donde está el directorio y presidencia”, explicó.
Según su testimonio, la situación se volvió cada vez más inquietante. “Fuimos llegando más personas de otros sectores y estábamos todos esperando, mirándonos las caras, preguntando si a alguien le habían dicho algo. Nadie sabía nada. Era silencio total, parecía una película de terror”, recordó.
Tras varios minutos de espera, la incertidumbre aumentó. “Después de más de veinte minutos sale la jefa de Recursos Humanos y nos dice que teníamos que tener los documentos en mano, porque nos iban a pedir, sin dar más explicaciones”, contó Vigo. Poco después, fueron llamados a la oficina de presidencia, donde se encontraron con el escribano Sarkis y la abogada Gauri, asesora externa del instituto.
“Allí el escribano empezó a llamar uno por uno pidiéndonos los DNI. Preguntamos para qué era y cuál era la situación, pero nos dijo que primero iba a llamar a las personas que necesitaba y después informaba”, relató. Ante la falta de documentos, se convocó a personal de Recursos Humanos para certificar la identidad de los presentes.
Fue entonces cuando recibieron la noticia. “El escribano nos informa que a partir de ese momento y por la Resolución 152 de 2025, firmada ese mismo día, quedábamos todos desvinculados. De las personas del listado, ahí presentes estábamos 12. El resto estaba de vacaciones o con licencia por enfermedad”, detalló.
Vigo también cuestionó el contenido de las notificaciones posteriores. “En la carta documento que llegó a una de mis compañeras dice que nos negamos a firmar, y eso no ocurrió en ningún momento. Entonces, si ya nos están despidiendo sin causa, ¿por qué tienen que mentir diciendo que nos negamos a firmar?”, planteó.
Respecto a los fundamentos del despido, señaló: “La resolución dice, supuestamente, que es por una reestructuración del instituto. Pero ninguno de nosotros recibió una copia de esa resolución. Desconocemos completamente cuáles son los fundamentos, los considerandos, si hay dictamen o no. Todo es muy irregular”.
El impacto humano de la medida fue uno de los aspectos más duros del relato. “Fuimos despedidos un día antes de Año Nuevo. Hay compañeros de 54 o 55 años que estaban hace más de 20 años trabajando. A esa edad quedarse sin trabajo detona la estructura familiar”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó el criterio de la decisión. “Fuimos 21 personas descartadas como si fuéramos una servilleta que se usa y se tira, alegando reestructuración. ¿Reestructuración en base a qué?”, se preguntó. Y agregó: “Desde hace al menos un año el instituto no está haciendo nada por los productores. ¿En qué beneficia esto al productor, a los operadores o a los consumidores cuando se achica un 25% la estructura del instituto?”.
Para Vigo, la medida forma parte de un proceso más amplio. “Esto es un desmantelamiento del instituto. No hay otro nombre para ponerle”, afirmó. También señaló que, mientras se producen los despidos, existen vacantes o necesidades en distintas áreas del organismo, lo que profundiza las dudas sobre el verdadero objetivo de la reestructuración.
Finalmente, confirmó que los trabajadores ya comenzaron a organizarse. “Ayer estuvimos en el sindicato, hablando con la abogada del gremio sobre las medidas que podemos adoptar. Va a haber acciones individuales y colectivas”, adelantó. Y concluyó con una aclaración contundente: “Somos abogados, contadores, ingenieros, profesionales con maestrías y postítulos. Acá no hay ñoquis, hay eliminación de puestos de trabajo con una medida sumamente cruel”.
Los despidos en el INYM se producen en un escenario especialmente sensible para el organismo, atravesado por cambios en su conducción y fuertes cuestionamientos internos, mientras la crisis del sector yerbatero continúa profundizándose.