
Dejó su casa y su trabajo para recorrer América en motorhome y sueña con llegar hasta Alaska
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Cecilia Esponda y Ezequiel Alberca vendieron su antigua vida para emprender un viaje junto a sus dos hijas por todo el continente. Actualmente recorren Misiones vendiendo artesanías mientras continúan una travesía que tiene como destino final Alaska
Lo que durante años fue un sueño compartido hoy se convirtió en un estilo de vida. Cecilia Esponda y Ezequiel Alberca, una pareja oriunda de Olavarría, provincia de Buenos Aires, decidieron dejar atrás la rutina, sus trabajos, la comodidad de su hogar y la estabilidad para embarcarse, junto a sus hijas Ágatha y Alina, en una aventura sin fecha de regreso que tiene como objetivo recorrer el continente americano hasta llegar a Alaska.
La familia llegó esta semana a Jardín América, donde estacionó su motorhome en la plaza Colón antes de continuar su recorrido por Misiones. Entre sus próximos destinos figuran las Cataratas del Iguazú, uno de los lugares que más desean conocer antes de seguir viaje.
Antes de iniciar esta experiencia, Ezequiel administraba un comercio y también trabajaba en una estación de servicio, mientras que Cecilia se desempeñaba como docente de nivel inicial. Hoy, el sustento económico de la familia proviene de la venta de artesanías que ofrecen en cada ciudad que visitan.
“De cierta manera el comercio lo seguimos teniendo, solo que ahora no tenemos que levantarnos a las seis de la mañana ni terminar la jornada a las diez de la noche. Ese cambio nos permitió disfrutar mucho más del tiempo en familia”, explicó Ezequiel.
Una decisión difícil, pero soñada
Cecilia reconoce que abandonar la vida que habían construido no fue una decisión sencilla. Detrás del viaje hubo meses de preparación, la compra y adaptación del vehículo y, sobre todo, el desafío emocional de despedirse de familiares, amigos y de la estabilidad laboral. “Era nuestro sueño recorrer el continente. Lo más difícil fue dejar la casa, el trabajo, la seguridad y a nuestros seres queridos, pero sentimos que era el momento de dar ese paso”, contó.
Pese a la distancia, aseguran que mantienen un vínculo permanente con sus familiares y amistades gracias a las videollamadas y las redes sociales. Además, sus dos hijas continúan con sus estudios bajo la modalidad a distancia a través de una institución educativa de Olavarría, lo que les permite combinar el aprendizaje con la experiencia de conocer nuevos lugares.
Viajar para conocer personas
Desde que emprendieron la travesía, la familia ya recorrió gran parte de Argentina y también visitó Uruguay, Bolivia y Paraguay. Ahora transitan distintos municipios de Misiones, donde además de comercializar sus artesanías, aprovechan para conocer las costumbres, la gastronomía y la cultura de cada comunidad.
“Más allá de los paisajes, este viaje nos enriquece por la gente que conocemos. Dejamos nuestra familia en Olavarría, pero en el camino fuimos construyendo nuevos lazos y amistades que hacen que cada destino tenga un significado especial”, expresó Cecilia.
Un viaje sin apuro y con un gran objetivo
Aunque el sueño es llegar hasta Alaska, la familia no se fija plazos. Prefieren avanzar a su propio ritmo, disfrutando de cada experiencia y adaptando el recorrido a las oportunidades que se presentan en el camino. Tras recorrer Misiones y visitar las Cataratas del Iguazú, planean dirigirse hacia el sur del país para luego retomar el camino hacia el norte argentino y continuar su travesía por el resto del continente.
Con el motorhome como hogar, las rutas como escenario y las experiencias como mayor riqueza, Cecilia, Ezequiel, Ágatha y Alina demuestran que, para ellos, el verdadero destino no es solo Alaska, sino cada historia que construyen a lo largo del viaje.