
Crisis en la yerba mate: «Dejó de ser negocio en toda la cadena y el panorama que viene es aún más difícil»
Así lo afirmó el dueño de la marca Sol y Lluvia
En medio de la profunda crisis que atraviesa el sector yerbatero, Fabián Pawluk, gerente de la empresa Felisa SRL —que comercializa la marca de yerba mate Sol y Lluvia— dialogó con Misiones Online sobre la situación actual de la actividad, el impacto de la desregulación, la caída de precios y las dificultades financieras que enfrentan productores, secaderos e industrias. Además, se refirió a un hecho puntual que afectó a la firma: la falsificación de cheques que terminaron en manos de productores y otros actores de la cadena, y aclaró que la empresa no mantiene deudas con ellos.
Pawluk explicó que no se trata de un hecho aislado. “En realidad no es la primera vez en el 2024. Recuerdo que con uno de los bancos con los cuales trabajamos, se había hecho la misma maniobra. Pero en este caso fue aún más complicado porque es un banco de acá de la provincia, que mueve mucho con los productores, y nuestra firma es una firma conocida”, señaló.
Según relató, varios clientes recibieron cheques que, al intentar cobrarlos, fueron rechazados. “Muchos clientes recibieron cheques y cuando los fueron a presentar, el banco los rechazaba porque eran adulterados, apócrifos básicamente. Así que entramos nosotros también en la lista”, indicó.
No obstante, aclaró que la situación financiera de la empresa con los productores no está comprometida. “Si bien hoy, ante la situación de la yerba mate, estar en la lista pasa a un segundo orden, porque la verdad que la actividad yerbatera está pasando por un muy mal momento, quiero aclarar que nuestra firma no posee deudas con productores”, remarcó.
El directivo describió un escenario crítico en toda la cadena productiva. “Hoy dejó de ser negocio. No se vive de la yerba realmente. A diferencia de lo que veníamos viendo en años anteriores, hoy apenas se cubren los costos y eso pasa en toda la cadena”, afirmó. En ese sentido, explicó que las dificultades no se limitan al productor: “Así como le pasa al productor, al tarefero le va a costar mucho levantar la cosecha, ya que los yerbales están muy decaídos”.
Pawluk sostuvo que la situación se volvió extremadamente sensible. “Se tornó un tema muy delicado y lo que va a tener que pasar es que, entre todos, se le busque una salida a esta cuestión”, expresó.
Consultado sobre el funcionamiento de Felisa SRL, explicó que la empresa integra toda la cadena productiva. “Nosotros tenemos algo de plantaciones, compramos a productores, elaboramos canchada, molemos, hacemos la distribución y vendemos en góndola con la marca Sol y Lluvia”, detalló.
Sin embargo, advirtió que el principal problema hoy está en el mercado. “Hay una competencia feroz y destructiva en las góndolas. Se entiende porque cada uno quiere llevar la platita a su empresa, porque tiene compromisos, tiene que pagar al banco, y las tasas de interés en estos últimos tiempos se fueron en alza, mientras que el producto va a la baja”, explicó.
Respecto a esa competencia, aclaró que no se trata solo de marcas nuevas. “No son solamente las nuevas. También las conocidas, las de primera línea. Hoy, lejos de aumentar el precio, estamos bonificando para poder estar dentro de la competencia y dentro del mercado”, señaló. Según precisó, “en lo que va del año se bajó entre un 15 y un 20 por ciento el valor de salida de molino”, en un contexto donde los costos no dejan de subir.
“Combustible, energía, logística, mano de obra: todo va en alza y el producto va en baja. Así como le pasa al productor, le pasa al secadero y le pasa a la industria. La verdad que el panorama se tornó bastante complejo”, resumió.
Ante la consulta sobre la situación de otros empresarios que sí enfrentan cheques rechazados, Pawluk fue contundente: “Por supuesto que entiendo la situación de los colegas, porque estamos todos en la misma. Nosotros estamos tratando de cuidar las cuentas, de ser criteriosos al momento de emitir un cheque, pero la realidad es que está muy difícil”.
Sobre posibles salidas, el gerente de Felisa SRL reivindicó el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). “Yo estuve dos años en representación de la producción dentro del INYM y la verdad que se hacían cosas muy interesantes. Fui uno de los críticos que estaba en la vereda del frente y tiraba piedras, pero una vez que me tocó estar dentro me di cuenta de las cosas importantes que se hacían y que no siempre salían al público”, relató.
“Soy un defensor del instituto, buscándole la forma de que trabaje correctamente, como en sus inicios. Creo que es una herramienta clave, sobre todo en una actividad tan sensible como la yerbatera, que alberga a tantas familias y productores. Es un producto noble que lo tenemos que cuidar, no podemos dejarlo a la deriva”, sostuvo.
En ese marco, Pawluk consideró que la desregulación agravó la crisis. “Entiendo que sí. Antes teníamos un precio. Está bien, en la mesa del directorio cada uno pugnaba para su sector, pero se llegaba a un acuerdo medianamente razonable. Hoy eso se derrumbó”, afirmó. Y agregó: “Quedamos lejos del centavo de dólar que siempre se reclamaba”.
En cuanto a las perspectivas, el empresario fue poco optimista. “Muy pocas personas o empresas ganan plata hoy con esta actividad. Con esta situación va a ser muy complicado”, dijo. Y anticipó: “Lo que se viene en 2026 va a ser un año mucho más difícil que lo difícil que fue 2025 y 2024”.
El principal obstáculo, según explicó, es el financiamiento. “La yerba mate necesita financiamiento: elaborar, estacionar, envasar, logística, distribución y cobranza. Estamos hablando de un año, un año y medio. Eso tiene un costo financiero”, detalló. En ese sentido, sostuvo que con tasas del “45 o 50 por ciento en los mejores casos” y un producto en baja, “es inviable poder pagar al productor”.
Finalmente, Pawluk se refirió al impacto social de la crisis. “Es entendible que la gente se esté yendo. Los tareferos se van a buscar trabajo a Brasil porque acá no hay. Pero es preocupante para la industria, porque cuando los necesitemos no los vamos a tener”, advirtió.
“Uno forma empresas, pero también forma equipos de trabajo. Hoy todas las empresas nos estamos achicando, viendo qué podemos dejar de hacer para ahorrar, y eso impacta directamente en el empleo. Lejos de generar nuevos puestos laborales, nos estamos reduciendo”, concluyó. Y cerró con una advertencia: “La empresa que baja la persiana es muy difícil que vuelva a abrir, porque se destruye la fuente laboral y el equipo que llevó muchos años construir”.